lunes, 29 de junio de 2015

QUERIDOS Y ABANDONADOS PIES...

Hola chicas!

Hoy quiero contaros qué productos son los que utilizo en mi ritual de pedicura personal, y es que no lo hago como un simple ritual de hidratación, sino con un ritual de relajación. Y es que, los pies son los que más carga soportan a lo largo del día, los mayores perjudicados y los héroes de muchos trabajos, por lo que creo que se merecen un cuidado especial.

¿Cómo suelo realizar la pedicura? Siempre comienzo limando aquellas partes más secas y gruesas (exceso de queratinización), por supuesto siempre en seco. Esto no sólo viene bien para retirar células muertas aglomeradas y presumir de pies bonitos, si no para que penetren bien los productos que aplicamos posteriormente.  Cuchillas y demás utensilios no los recomiendo salvo previa recomendación del podólogo. Nosotros tenemos una pisada que condicionará nuestra forma del pie y durezas y hay que estar bien seguro de si podemos intervenir en ciertas zonas o podremos hacernos mucho daño y estar incómodos durante una temporada. Una vez limadas asperezas, procedo a arreglar las uñas (las limo y corto).


Después procedo a exfoliar mis pies con un exfoliante de grano grueso, en concreto ahora estoy utilizando el de The Body Shop, especial para pies y con extracto de menta, que le confiere un olor fresco y estimula la circulación.
Un vez bien exfoliados, preparo un barreño con agua caliente en la que añado sales de baño (en concreto unas que compré en Primor de Rosa mosqueta por 1.99 euros) y añado aceites esenciales según la finalidad que busque. Los que más suelo utilizar son los de lavanda (por su olor y sus propiedades relajantes, maravillosa si nos hacemos la pedicura por la noche) o el de ciprés (estimulante de la circulación). Y las más entendidas me diréis, ¡pero si la esencia es aceite y no se mezcla con el agua! Pues bien, os cuento un truco. Podéis hacer miscible la esencia en agua mezclando las gotas de esencia en una cucharada sopera de leche entera o semidesnatada. La leche actuará de tensioactivo y estabilizante y hará que la esencia quede mezclada en el agua sin problemas. ¡Probadlo y jugad vosotras mismas con los aceites esenciales! Tenéis infinidad con distintos olores y propiedades, podéis incluso mezclarlos entre ellos. Me gusta además, ambientar todo con un buen té de canela y una vela que aporte un buen olor a la experiencia, si puede ser de olor parecido o complementario al té.
Una vez llegado a este punto, quito cutículas que pueda tener y maquillo las uñas. Una vez secas, aplico crema superhidratante (estoy enamoradísima de Ureadin Podos, se trata de una crema que en contacto con la piel se transforma en un aceite transparente que hace las delicias de todos los tipos de pieles. Su porcentaje en urea (10%), le aporta un extra de hidratación a todos los pies (incluso los de los diabéticos, aunque tengo que decir que para estos hay una crema especial que se llama Ureadin Podos Db).
Una vez  tengo los pies bien embadurnados de crema, los envuelvo en unos calcetines de algodón que compré en The Body Shop y los dejo toda la noche (también lo podéis hacer con aceite de rosa mosqueta, que ayudará también a reparar grietas y, dejadlo toda la noche, la hidratación es máxima).




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